End of road
Ahora que el verano empieza a acabarse es momento de plantearme si lo he aprovechado lo suficiente. Con el nuevo trabajo en HP la verdad es que he podido tener muy pocas vacaciones, así que he intentado aprovecharlas al máximo.
En Junio hice una escapada a Milán gracias a mi niña que me dió una sorpresa
. Tenía muchas ganas de ir a Italia ya que no lo conocía y esta es una opción estupenda para escaparse un fin de semana. Nos quedamos en el Stathotel Ritz y la verdad es que muy bien, la habitación tenia un diseño muy chulo y el desayuno incluido era una pasada. Además estaba muy bien comunicado con taxis al lado y una parada de metro muy cerca, con lo que llegar al centro era muy fácil. Como curiosidad pudimos visitar la casa donde vivía y están los restos de Gianni Versace, a la que nos invitó a entrar un señor muy amable que nos hizo un mini-tour. El sabado pasamos el día en el Lago Como, y la verdad es que es una pasada, me encantó.
No podía faltar en mi verano la imprescindible visita a la feria de El Viso para ver a la familia y amigos. Además Sofi se estrenó como torera en los encierros
Pasé una semana en el Algarve portugués, que cada vez que voy me gusta más. Nos quedamos en Aljezur, invitados por Naiara (gracias!) donde nos descubrió unos langostinos flambeados increibles. Fue una semana de descanso mental, deportes surferos y muchas risas. Queríamos aprovechar para intentar mejorar con el kite surf, pero una de las cometas se rompió y fue imposible arreglarla, así que se quedó en un par de vuelos en tierra y alguna intentona de navegar sin éxito con la cometa “asesina”. Por lo menos hicimos un poco de body board en Amado y Tonel y snorkel en Beliche.
Después de unos días de paso en casa nos fuimos a Benasque. Nos propusieron subir al Aneto y como a veces no sé decir que no acabé subiendo la montaña más alta de los Pirineos (3404m). Llegamos un miércoles noche y el jueves estabamos en planta a las 4 de la mañana para coger el bus que nos llevaba a la base de la ascensión, en el refugio de coronas. El resultado, una paliza de escándalo tras 12 horas de ruta, la rodilla dolorida durante unos días y las uñas de los dedos gordos de los pies negras. Por cierto, me ha hecho mucha gracia leer que ha Bernardo Hernandez le ha pasado algo parecido en las uñas. Lo malo fue que tras la matada el resto de los días nos dedicamos a descansar, ir de tiendas y comer como reyes. Me hubiera gustado hacer alguna excursión como la del año pasado, pero las piernas me pedían a gritos que se me pasara de la cabeza.

En la cima del Aneto
Aunque seguro que queda alguna escapada este mes, ya empiezo a pensar en los viajes invernales. Tengo unas ganas locas de esquiar!!
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